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viernes, 21 de enero de 2011

El Panchán, Misol Ha y Agua Azul


Han pasado muchísimos meses, más de un año y medio si la memoria no me falla, desde que posteamos la última entrada en la que narrábamos parte de nuestro viaje por tierras latinoamericanas. Tanto tiempo hace que curiosamente el destino nos ha acabado trayendo de vuelta a América, a este maravilloso país desde el que escribo estas líneas, Chile, al que llegamos hace ya más de un año y que tantos buenos momentos nos está deparando.

Pese a todo, nunca hemos perdido de vista el hecho de que el blog está inacabado, así que lo volvemos a retomar, justo en el punto en que lo dejamos, en el cruce por agua de aquella frontera entre Guatemala y México, con la intención de seguir avanzando en nuestra historia a paso firme pero tranquilo, que es como nos gusta a nosotros disfrutar de los viajes.


Una vez pisamos suelo mexicano, la bienvenida que nos deparó el país de los aztecas no pudo ser menos amistosa. El primer contacto que tuvimos con un mexicano fue con el agente de aduanas que nos endoso un papelito que nos dijo teníamos que pagar antes de abandonar el país (sopena de una terrible multa) y que no recuerdo su importe exacto pero era seguro de varias decenas de dólares. Tras recibir tan inesperado "regalo", proseguimos camino a toda velocidad por las rutas de chiapas hasta llegar a nuestro primer destino: la ciudad de Palenque.


Palenque ciudad no era un lugar poco hospitalario ni mucho menos, pero otros amigos viajeros nos habían recomendado con muchísisma insistencia que si ibamos a esta zona de México nos alojaramos en una especie de complejo turísitico llamado El Panchan, que estaba a muy pocos kilómetros de la ciudad de Palenque a medio camino entre esta y el sitio arqueológico, principal atracción del lugar. Así que sin dudarlo demasiado y tras comer algo tomamos un transporte que nos llevó hasta El Panchán que la verdad es que resultó un sitio hermosísimo siutado en medio de la selva:

Como estábamos bastante cansados, el día que llegamos a El Panchán lo dedicamos a descansar hasta que por la noche fuimos a cenar a un restaurante situado en el mismo complejo. Allí pudimos asistir mientras degustábamos una deliciosa cena a un magnífico espectáculo de poi con cadenas de fuego:



La cena además de deliciosa resultó ser venenosa para mis instestinos (Vivu por supuesto ni se enteró)... En algún lugar leí que a muchos españoles méxico les suele recibir con este tipo de gracia. La venganza de Moctezuma creo que lo llaman. En todo caso entre el clima asfixiante y lo mal que me sentó la cena lo cierto es que recuerdo que aquella noche apenas pude pegar ojo:

Al día siguiente amanecí demasiado débil para ir a ningún lado por lo que decidí quedarme a descansar en El Panchan mientras que Vivu por su parte se marchó a visitar dos lugares que nos habían dicho que eran paradisíacos: Misol Ha y Agua Azul. Algún día espero que Vivu pueda contar su experiencia aquel día en el que además creo recordar que hizo muy buenas migas con unas turistas españolas que conoció. Mientras llega ese momento de momento nos tendremos que contentar con las fotos que sacó de estos lugares que lo cierto es que son impresionantes:



















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