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viernes, 9 de febrero de 2007

Salar de Uyuni, el salar más grande (y hermoso) del mundo.


Tras muchas deliberaciones, decidimos hacer la excursión al salar de Uyuni partiendo desde la ciudad de Tupiza, en un tour de 4 días que costaba la nada despreciable cantidad de 100 dolares por persona (unos 800 bolivianos, que es más de lo que gana mucha gente al mes por aquí, así que os podeis imaginar a quien van dirigido este tipo de tours).

El caso es que en la agencia (que era la misma del hostal en el que estabamos parando) nos intentaron timar un poco, ya que por la noche nos dijeron que no había ningún problema para partir a la mañana siguiente junto a otras 4 personas, y por la mañana nos dijeron que dos de las personas no habían podido llegar y que nos ofrecían hacer el tour a 120 dolares (normalmente 4 personas son 130). Nosotros por supuesto les dijimos que en esas condiciones no aceptabamos y que nos devolvieran el dinero que nos ibamos directamente a Uyuni a contratarlo (allí se puede hacer por unos 70 dolares), así que después de unos minutos volvieron a decirnos que si, que no había ningún problema y que lo hacíamos a 100 dolares con la condición de que no le comentaramos nada a los del resto de la expedición.

Cuando fuimos a cargar nuestras mochilas en la Toyota Land Cruiser en la que ibamos a hacer los más de 1000 kms (los últimos 150 rodeados de sal) de que constaba el recorrido nos encontramos con la sorpresa de que nuestros compañeros de viaje iban a ser una pareja de bolivianos (eso si asentados en Bs As) de unos 55 años, él potosino de nombre Efraín y ella orureña llamada Ilda, así que por un lado nos alegramos un montón por hacer la excursión con oriundos del país y por otro lamentamos un poco nuestra mala suerte pues confiabamos en practicar un poco de inglés con los típicos yankis que suelen abundar por este tipo de tours.



Cuando parecía que estaba todo listo para partir, nos dijeron que al final habían encontrado a otra persona para que se nos uniera en el viaje, así que esperamos durante más de una hora a que apareciera el indiscutiblemente inglés Jeffrey, que para nuestra desgracia tenía bastante buen español y muchas ganas de practicarlo (el ultimo día y medio se cansó un poco y nos dió algo de bolilla en inglés)
De la partida también fueron Javier, que haría las veces de conductor y de guía (y que salvo un pequeño roce que tuvimos con él el ultimo día tengo que decir que cumplió su labor excelentemente) y Celia, la cocinera a la que sólo podemos estar agradecidos pues sus comidas siempre estuvieron a la altura de la excelencia de la aventura que estabamos llevando a cabo.

1er día

Ya metidos en harina totalmente, cuando llevabamos pocos kms de viaje hicimos la primera parada para disfrutar del impresionante paísaje de lo que se conoce como El Sillar:


Y así tras disfrutar de unas exquisitas humitas (maíz que recubre una pelota de carce de llama) preparadas por Celia y extasiados por la belleza del altiplano boliviano fuimos recorriendo kms y parando en lugares tan magníficos como el pueblo de Cerrillos o el de Polulos y observando desde la camioneta la espectacularidad de la situación del pueblo conocido como Río San Pablo situado a los pies de un hermoso cerro.


Iglesia de Cerrillos


Río San Pablo.

Y así siempre rodeados de montañas y sin parar de subir llegamos hasta San Antonio de Lipez, un pueblos situado a 4200 metros de altura en el que ibamos a pasar la noche.

Lamentablemente a Jeffrey le afectó bastante jodido la altura y se fue a dormir sin probar un sólo bocado de la deliciosa cena que Celia nos preparó aquella noche.

Agotados por estar más de 10 horas en la camioneta nos fuimos a dormir temprano pues a eso de las 5 de la mañana habríamos de ponernos en pie para continuar nuestro camino.

2do día

La amenaza se cumplió y a eso de las 5:45, ya desayunados y aseados nos pusimos rumbo a nuestra primera parada de esta segunda jornada, el pueblo fantasma de San Antonio de Lipez (el antiguo enclave del pueblo en el que habíamos dormido, totalmente abandonado por sus moradores pues el frío que tenían que soportar (-25 grados en las noches de invierno) hacían insoportable el poder vivir allí.

Y de ahí nos dirigimos hacia una de las cotas más altas que ibamos a alcanzar en todo el trayecto (llegamos a estar a más de 5000 mts snm): La hermosa Laguna Morejón (a 4855 mts snm) desde la que además se podía observar el majestuoso volcán Uturuncu ( de más de 6000 mts de altura).


Ya dentro de la reserva natural Eduardo Avaroa, tuvimos la ocasión de fotografiar de cerca a un grupo de llamas (vimos miles de ellas durante todo el camino), adornadas con motivo del cercano carnaval con pendientes de colores.


Y sin más dilación partimos para visitar la Laguna Hedionda, denominada así pq el alto contenido de azufre de sus aguas desprendía una peste horrible, particular este que no parecía importar a los cientos de flamencos que moraban en sus aguas:



Antes de darnos cuenta ya habíamos recorrido la distancia que nos separaba del salar de Chalbiri donde la concentración de Borax (usado como fertilizante y para la fabricación de vidrios) era tan grande que a sus orillas había explotaciones que se encargaban de cosecharlo para exportarlo al vecino Chile.



Lo que visitamos después era exactamente lo que necesitabamos tras tan agotadora jornada, unas aguas termales (no se a que temperatura pero muy calientes) en medio de la nada provenientes de un volcán cercano del que lo sentimos mucho pero no recordamos el nombre:


Tras el almuerzo (delicioso como siempre) nos pusimos rumbo al desierto de Dalí (llamado así pq al parecer recordaba mucho a los cuadros del célebre pintor español) y después a la denominada Laguna Verde, tras cuyas aguas de color esmeralda se podía distinguir el volcán Lincancabor (de 5916 mts de altura).



Como colofón de esta agotadora segunda jornada visitamos unos Geisers que desprendían unos gases de azufre de holor espantoso (como a huevo podrido) pero que no por ello dejaban de ser espectaculares:



Y finalmente tras otras 10 horas largas de aventura llegamos al alojamiento que estaba situado en medio de la nada y en el que lo más reseñable es que conocimos al "loco" brasileño, un chaval de unos 18 años que contagiaba de alegría a todo aquel que le rodeaba, siempre con una sonrisa en los labios y que no paraba de hablar pese a que no hablaba una palabra de español (eso si lo entendia todo y se hacía entender en su divertido portugués).
3er día
Nos levantamos un poco más tarde que el día anterior y tras desayunar nos pusimos rumbo a la laguna colorada, donde unas algas daban a sus aguas un magnífico color vino.



Luego fuimos a un lugar donde la naturaleza había querido unas extrañas formaciones rocosas, la más peculiar de las cuales era la conocida como el "arbol de piedra" en frente del cual por supuesto nos hicimos una foto:


Para posteriormente marchar hacia la Laguna Honda en la que pudimos filmar a cientos de flamencos que (asustados por el que escribe, para que vamos a negarlo) se lanzaban a volar todos a la vez:



En la Laguna Charcota tuvimos la suerte de divisar una manada de vicuñas a una distancia bastante cercana (lo cual es bastante difícil, pq si no son domésticas son bastante asustadizas):



Y de ahí marchamos a almorzar al mirador del volcán Ollagüe donde recuperamos fuerzas para lo que nos quedaba de jornada, que no era poco.


Con muchas más energías y las mismas ganas de seguir conociendo cosas arribamos al Salar de Chiguana, atravesado por las vías del tren que van desde Uyuni hasta Chile (al otro lado de las montañas que se ven a mis espaldas en la foto se encontraba ya el país vecino).


Tras visitar el pueblo de San Juan, por fin entramos de lleno en el Salar de Uyuni y nos dirigimos hacia la población de Atulcha en la que ibamos a dormir en un hotel en cuyo interior todo estaba construido de sal (desde las paredes, hasta las camas, las sillas, mesas ...) excepto las duchas, ya que como todo el mundo sabe el agua es el principal enemigo de nuestra querida amiga blanca.
En realidad, en el precio de la excursión no estaba incluida la estancia en este hotel, pero Ilda insitió tanto en que tenía una grab ilusión por dormir allí que no pudimos negarnos, y tenemos que decir, que los 7 dolares extra que nos costó pasar la noche allí, merecieron la pena pues la experiencia fue fantástica.



Esa noche nos fuimos a dormir muy temprano, ya que Javier, el guía, nos había dicho que nos ibamos a tener que levantar a eso de las 4:30 de la mañana para poder ir a observar todo el proceso del amanecer en pleno salar que al parecer era una experiencia única.

4to día

Cuando nos desperto Javier nos dió la desagradable noticia de que se había quedado dormido y de que eran casi las 6 de la mañana ... la claridad ya era bastante considerable, pero aún así no había amanecido aún, así que a toda prisa nos metimos en la camioneta y nos pusimos rumbo al salar. Lamentablemente llegamos cuando el sol ya había empezado a asomar por el horizonte, aunque aún así pudimos hacer algunas fotos bastante bonitas.




Tras todo esto Vivu se quedó bastante disgustada pq la verdad es que llevaba todo el tiempo diciendo las ganas que tenía de ver el amanecer en el salar (de hecho esa fue la principal razón para contratar el tour desde Tupiza, ya que desde Uyuni nos habían dicho que no se observaba la salida del sol) y con dicho disgusto nos fuimos a ver una isla de rocas y cactus que había en medio del mar blanco llamado Incahuasi (casa del Inca en Quechua), desde la que se alcanzaba a divisar el volcán Tunupa, el cual era considerado un díos por las personas que vivían en sus alrededores.


Al bajar de la visita al Incahuasi el desayuno estaba preparado, y mientras cogíamos fuerzas para la agotadora jornada que nos esperaba Vivu le dijo a Javier que estaba muy triste por no haber podido ver el amanecer en el salar ante los que el pollo nos respondió que la culpa era nuestra pq nos habíamos quedado dormidos. Sin salir de nuestra estupedacción ante tamaña caradura, ya que él era el que había quedado encargado de despertarnos, le sugerimos sutilmente que era un incompetente y de forma directa que toda la culpa había sido suya por dormir cuando su responsabilidad era madrugar para que todos estuvieramos en el salar a eso de las 5 de la mañana.

Fueron momentos un poco tensos, pero ante la evidencia tuvo que retroceder y aceptar su error, y para resarcirnos se ofreció a quedarse un día más y traernos de nuevo al día siguiente a lo que nosotros nos negamos.

En su descargo tengo que decir que excepto por este "pequeño" fallo fue un excelente guía, siempre brindándonos toda la información necesaria y sin apurarnos demasiado en las paradas (lo que en este tipo de tours se agradece bastante).

Y de ahí si que nos sumergimos en la inmensidad del salar. Estar allí es como estar en la antartida (esto es sólo una suposición pq aún no he tenido la suerte de visitar el continente helado) pero con sal en lugar de hielo. La especia blanca te rodea durante kms y kms por todos lados y el su reflejo cegador te obliga a no quitarte ni un segundo las gafas de sol para evitar daños en los ojos.

Describir su belleza es, al menos para mi, misión imposible, por lo que espero que el video que hicimos desde dentro de la camioneta y las imagenes que vamos a subir puedan reflejar siquiera una mínima parte la increible experiencia que estar dentro de este oceano blanco:







Aparte de estas magníficas fotos, también grabamos un video en el que Vivu demuestra sus habilidades en la práctica del Poi (o las cariocas), que algún día editaremos para con alguna música que le haga justicia, pero que de momento colgamos sin ella para que todos podais disfrutarlo:


Además también subimos la única foto que tenemos de todos los miembros que tomamos parte de esta inolvidable aventura, que si bien se ve bastante oscura merece sin ninguna duda ocupar un espacio en este humilde blog.


Tras hacer una enorme distancia sin parar de ver sal a nuestro alrededor, llegamos al hotel-museo de sal que hay en el medio del salar. Allí hicimos algunas imágenes más ...


... tuvimos la ocasión de fotografiarnos bajo la efigie del querido Evo Morales ...


... Y además coincidimos con el siempre alegre "loco" brasileño que como no podía ser de otra forma nos quitó el poco mal humor que aún nos quedaba por el desafortunado incidente de la mañana:


Y para finalizar nuestro recorrido por el salar fuimos a la explotación de Colchiani, donde el efecto de las lluvias de semanas pasadas y la recolección de la sal, hacen que parezca que te encuentres a las orillas de una isla paradisíaca del caribe:



Y tras comer algo en Colchiani, salimos del salar y pusimos rumbo al pueblo de Uyuni. En realidad la excursión todavía no había terminado, pues en dicho pueblo ibamos a visitar un curioso cementerio de trenes, pero esto ya lo contaremos en un próximo post, pues el tamaño y el tiempo invertido para elaborar este ya nos parecen casi excesivos.

5 comentarios:

Duffman dijo...

Realmente os estáis currando muchísimo el blog. Impresionante toda esa extensión de sal y muy buenas fotos, algunas parecen de concurso. Qué tal se lleva eso de dormir a casi 5000 m. te altitud? Bueno, seguir así con el blog y que sigáis teniendo suerte con vuestra aventura.

Vivu y Pepe dijo...

Muchas gracias por el comentario. Es alentador saber que hay gente que disfruta con esto ... Lo de la altura la verdad es que los dos los llevamos de PM. Yo algún mínimo dolor de cabeza pero nada más y Vivu nada de nada ... Eso si, una de las noches que pasamos más altas hacía un frio de coj...

Anónimo dijo...

Ola, what's up amigos? :)
I will be glad to receive any assistance at the start.
Thanks and good luck everyone! ;)

Anónimo dijo...

wowww chicos q lindo viaje q tuvieron :) ¡¡¡¡ yo soy de Uyuni y casi siempre voy al salar con las agencias de viaje de guia etc y nunca me canso x q este lugar es muy hermoso no ???? todo es muy bonito y tienen muyy bellas fotoss felicidades chicos por aventarse a esta aventura y conocer el salar mas grandeeee do mundoooooo ;) ¡¡¡¡¡ si se animan a volver con amigos y demas no duden en contactarme q yo los atendere con gusto en mi restaurante y agencia de viajes saludoss baby_traviesa21@hotmail.com Miriam C. ;)

Gustavo PLaza dijo...

Muy buena experiencia. Yo me quedé con las ganas, mucha lluvia, mucho frio y poca plata. Para la próxima será. Excelente blog.