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domingo, 24 de junio de 2007

Quito, la sorpresa más hermosa

Tras un viaje insoportablemente largo e incomodo y en el que además el conductor del autobús dio pruebas más que de sobra de que no le deberían dar permiso ni para conducir un coche en la videoconsola, tales eran las demenciales maniobras que realizaba, llegamos a la capital de Ecuador tan cansados que durante un par de días no hicimos otra cosa más que dormir y perder el tiempo.

Quito ya os adelanto que es una auténtica delicia de ciudad y al final pasamos unos 10 días en la misma disfrutando de sus gentes y sus rincones y podemos asegurar sin temor a equivocarnos que es una de las más hermosas que hemos visitado en todas nuestras aventuras por el nuevo mundo.

Como ya he dicho los dos primeros días en Quito los dedicamos a hacer nada, dormir y recuperar fuerzas y una de las formas en que recargamos las pilas fue disfrutando de una deliciosa fondue en la plaza principal del barrio en el que nos alojabamos (plaza del Quinde para más señas) que además nos supo a gloria pues la cargamos a la tarjeta de Alicia que tuvo el detalle de invitarnos a un magnífico restaurante que ella misma había visitado unos días antes:

Con ánimos renovados nos fuimos al centro de Quito a conocer la ciudad y como ya os he dicho nos encontramos con un lugar hermosísimo, lleno de gente en el que era un auténtico placer pasear por sus calles y plazas.

El primer sitio que visitamos fue la plaza grande presidida desde el centro de la misma por su espectacular monumento a la independencia:

En la misma Plaza Grande se encontraba la magnífica catedral y el palacio de gobierno, que por supuesto fueron inmortalizados como se merecían:

Y de ahí nos fuimos a conocer una de las iglesias más hermosas que hemos conocido: Iglesia de la Compañía. Incluso yo que la verdad es que estoy un poco cansado de conocer iglesias por todos lados y me mostraba bastante reticente a pagar por visitar esta tuve a la postre que reconocer que merecia la pena pues su interior (del que pudimos sacar una foto pese a que estaba terminantemente prohibido) era una autentica maravilla de detalles:

Y tras pasear un poco más por sus calles pusimos rumbo a nuestro hotel pues la lluvía hizo su aparición de forma torrencial y consiguió que desistieramos (por el momento) de seguir visitando la ciudad.

Tras dedicar otro par de días en conocer a fondo la noche quiteña aprovechando que era fin de semana nos fuimos a conocer uno de los platos fuertes que ofrece la capital ecuatoriana; lo que se conoce como "la ciudad de la mitad del mundo" que no es otra cosa que un complejo turístico que han construido a pocos kms de Quito por donde se calcula que pasa exactamente la línea imaginaria del ecuador:

Lo que nosotros no sabíamos y aprendimos aquí es que el calculo de por donde pasaba dicha línea fue el producto de una colaboración entre las coronas de España y Francia que en el siglo XVII o XVIII (no me acuerdo muy bien) mandaron una expedición que tras varios años de estudio dieron como resultado el delimitar la linea que separaba los hemisferios Norte y Sur.

Todo el rollo de arriba es para decir que en conmemoración a esto, en la ciudad mitad del mundo hay un pabellón dedicado a España en el que por supuesto me tuve que sacar una foto:

Como ya podeis suponer también hay un pabellón dedicado a Francia, en el que tb me saqué una foto que cuelgo aquí esperando que todos los franceses sepan comprender la broma de mi "cariñoso" gesto hacia su pais:

Aunque en realidad lo más improtante que hay en la ciudad es el monumento a la línea ecuatorial en cuyo interior se encuentra un interesantísimo museo sobre las distintas etnias indigenas de Ecuador ...

... Y desde cuya terraza situada justo debajo de la enorme bola del mundo hay unas vistas increibles:

El monumento está atravesado justo por el centro por la línea imaginaria del Ecuador que en es lugar no es imaginaria sino que es amarilla y en la foto de más abajo está pasando justo entre nosotros:

Y la respuesta es si, en el medio del monumento esta tallado en piedra el escudo de España ... ¿Qué no lo creeis? ... Pues ahí va la foto que lo demuestra:

La línea tb atraviesa una iglesia y hasta una plaza de toros ...

Y además tb hay detalles como el de la foto de abajo que seguro que más de uno vais a pensar: "joder, ya son ganas de poner fotos chorras" ...

... pero es que esa de más arriba es la última foto que se dignó a sacar mi recientemente adquirida cámara Nikon coolpix 7800 ... la muy H de P no resistió un mínimo golpecito que se dió y según me dijo el del servicio técnico No Oficial (que lo del servicio técnico de Nikon en sudamérica es pa mear y no echar ni gota) se le fundió totalmente el circuito eléctronico.

Un disgusto más grande que un queso de bola ... las alternativas eran pagar los 180 dolares que me costaba repararla y pasar los siguientes 10 días en Quito esperando a que llegara el circuito que tenían que enviar desde Panamá o comprar otra cámara, así que los siguientes dos días los gastamos en, aparte de buscar quien me pudiera ver la Nikon, ir a tiendas de fotografía y centros comerciales a buscar una buena cámara ... al final la elegida fue una Canon Powershot A630 de 8 megapixels que además de hacer por si sóla fotos tan curiosas como esta ...

... al que escribe estas líneas le salió totalmente gratis pues Vivu en un ataque de generosidad que le dio se empeñó en que me la quería regalar y no aceptó un No por respuesta, así que el luto por la nefasta Nikon duró poco pues casi sin darnos cuenta estabamos enfrascados en descubrir todas las opciones de nuestro nuevo juguetito que entre otras cosas hace unas fotos nocturnas la mar de chulas:

Solucionados los temas de logística en materia de imagen y sonido volvimos al centro de la ciudad a conocer la parte que la vez anterior nos había quedado pendiente, aunque antes fuimos testigos de como se celebraba el "día de la bici" en el barrio de La Mariscal que es donde estabamos parando:

Ya en el centro empezamos por la Plaza de Santo Domingo donde entre otras cosas disfrutamos de unos deliciosos zumitos de naranja para cargarnos de energía con vistas al duro día que se nos avecinaba:

Como volvimos a pasar por la plaza principal no nos pudimos resitir a sacarle algunas fotos más pues estaba hermosísima:

Y de ahí nos fuimos hacia la calle de La Ronda, sin duda una de las más representativas y bonitas de todo Quito:

Desde lo más alto de la misma había hermosísimas vistas de la ciudad y del "Panecillo", una enorme escultura de un angel que se encarga de velar por la ciudad día y noche desde un cerro cercano:

De ahí nos fuimos a conocer la impresionante Basílica, pero el paseo hasta la misma era largo y cada paso que dabamos encontrabamos una nueva plaza como la del Teatro Sucre o una nueva iglesia cada cual más hermosas que la anterior:

Y así paseando, paseando llegamos por fin a la Basílica ...

... desde cuyos campanarios a los que se podía subir previo pago de un par de dolares había unas vistas de la ciudad para los que no encontramos adejtivos:

Claro que esa no iban a ser las únicas vistas que ibamos a disfrutar ese día de la ciudad, ya que tras visitar el interior de la Basílica nos metimos en un taxi que nos había de llevar hasta el teleférico más alto del mundo, cuyo inicio está junto a un parque de atracciones muy curioso, y que te sube hasta una latura de 4200 metros a un lugar cercano a la cima del volcán Pichincha.

Aunque no os creais que estuvimos seguro todo el tiempo de que ibamos a poder disfrutar de las presuntas impresionantes vistas de Quito, ya que cuando tomamos el teleférico estaba tan nublado que no se veía practicamente nada:

... Y luego se puso peor, aunque lo cierto es que no nos desanimamos y tras armarnos de paciencia y esperar casi una hora viendo nada más que nubes, al final el cielo se abrió y pudimos comprobar que la espera había merecido la pena:

Y como queríamos ver las luces de la ciudad desde aquella altura estuvimos esperando a que se hiciera de noche ... lamentablemente antes de la oscuridad llegaron las nubes aunque en un momento se abrieron un poco y nos dejaron tomar esta espectacular foto de Quito la nuit:

Exhaustos tras un larguísimo día volvimos al barrio de La Mariscal en cuya plaza principal Vivu quedó inmortalizada para la historia:

No nos podemos despedir de Quito sin hablaros antes un poco del barrio de La Mariscal (o gringolandia) como se la conoce por los locales. Es un lugar muy muy agradable para quedarse en el que lo único que hay son hoteles, hostales, restaurantes, bares ... y centenares de extranjeros (en su mayoría yankis) que hacen que el barrio esté siempre lleno de vida y donde la diversión está asegurada:

Fue precisamente en ese entorno en el que nuestro viaje iba a tomar un giro totalmente inesperado. En un principio nuestra intención era no tomar ningún avión e ir a Colombia en autobús desde Ecuador para visitar Bogotá, Cartagena de Indias y Venezuela y de ahí volver a Colombia para de alguna forma cruzar el estrecho de Darien que separa Colombia de la centroamericana Panamá.

Pero toda vez que ibamos con bastante retraso sobre los planes iniciales de repente surgió la idea de tomar un avión de Quito a Ciudad de Panamá para poder tener más tiempo para conocer América Central y casi sin darnos cuenta ya estabamos reservando los billetes y de un día para otro lo teníamos todo planeado para abandonar nuestro querido Quito por aire rumbo a Panamá.


sábado, 23 de junio de 2007

Costa Pacifica de Ecuador II

Ya sin el inestimable apoyo logistico que suponia tener un coche a nuestra disposicion y tras pasar una noche en la horrible ciudad de Manta, pusimos rumbo hacia lugares mas agradables y tras varias horas de y un innumerable numero de transbordos llegamos a la localidad de Canoa, otro de los lugares preferidos por los surfistas que van a Ecuador.

Lastimosamente, el dia anterior a nuestra llegada habia descargado en la zona una tormenta terrible por lo que la playa estaba muy sucia, llena de ramas y basura que la tormenta habia arrastrado y que ahora estaban sobre la playa. Ademas, el agua tenia un horrible color cafe prueba de la virulencia de las lluvias que habian arrastrado cantidades enormes de lodo hasta el mar:



No obstante lo que la tormenta no pudo evitar es que disfrutaramos de otro de los hermosos atardeceres con que Ecuador se empeñaba en obsequiarnos ...





Ni por suuesto que nos relajaramos con la paz y la tranquilidad que se respiraba en este pequeño pueblo de pescadores:





Pero como la playa no estaba para disfrutarla como se merecia, decidimos marcharnos a otro lugar para ver si teniamos mayor suerte, asi que sin saber exactamente hacia donde nos dirigiamos nos metimos en otro autobus rumbo al norte y preguntando a unos y a otros decidimos que otro pueblito de pescadores, este tan pequeño que ni siquiera llegaba la carretera al mismo, llamado Mompiche iba a ser nuestro siguiente destino.

Para llegar a Mompiche nuevamente tuvimos que cambiar varias veces de autobus y uno de los lugares en los que estuvimos fue Chamanga, un HORRIBLE pueblo por lo sucio y descudidado que estaba pero que a las orillas del Pacifico tenia este peculiar escenario que nos parecio muy curioso por la forma en que estaban construidas las casas:



Mompiche resulto ser justo lo que nos habian dicho: un oasis de tranquilidad donde por no haber no habia practicamente ni turistas. El pueblo consistia en no mas de 20 casas y el lugar era ideal para relajarse y pasar el dia sin hacer nada. Ademas se podia comer un buen plato de marisco a precios casi ridiculos por lo que los dias que estuvimos alli fueron muy muy agradables:





De los poquisimos extranjeros que habia por aquellos lares nos hicimos amiguetes de una pareja de holandeses (ella en realidad era belga y lo de pareja lo digo simplemente pq eran 2 no pq tuvieran ningun tipo de relacion sentimental) que llevaban un rollete bastante raro; ella, Julie de 21 años, y el, de cuyo nombre no nos acordamos aunque estamos intentando recordarlo y creemos que nunca lo supimos, de mas de 50. El caso es que a ella le daba un poco de miedo estar a solas con el, aunque compartian habitacion por lo que se paso todo el tiempo que pudo pegado a nosotros. A mi los dos me parecieron bastante majetes, aunque hay que reconocer que el holandes parecia que estaba un poco tarumba.

Aqui estamos los 4 en una foto en el chiringuito de Jose, un paisano del pueblo que nos preparo varios cocteles indescriptiblemente buenos:



Pero como todo lo que empieza tiene que acabar, al tercer dia decidimos que ya estaba bien de tanta paz y nos pusimos en camino hacia el ultimo de los lugares que ibamos a visitar en el pacifico ecuatoriano: la ciudad balneario de Atacames:





En el autobus a Atacames como podeis ver mas arriba nos fuimos con Julie, el holandes y Jose el del chiringuito, todos juntos como una gran familia, aunque tan pronto como llegamos nos separamos y tiramos cada uno por nuestro lado: Julie tiro directa para Quito donde habia de tomar un avion que la llevara de vuelta al viejo continente, Jose se fue a la cercana localidad de Esmeralda a conseguir un saco de marihuana que le habia encargado el holandes que al parecer estaba muy interesado en llevarse dicha hierba a la selva donde residia desde hacia ya como 10 años. Al holandes lo dejamos esperando a que Jose volviera en un chiringuito de la playa y nosotros nos fuimos a buscar un hotel en el que plantar nuestro campo de operaciones.

Atacames resulto ser una especie de Benidorm (o Mar del Plata para los argentinos) todo lleno de hoteles y chiringuitos por todas partes, aunque como la temporada no es que fuese baja sino mas bien profunda, pudimos disfrutar de sus playas en una relativa tranquilidad que hizo que nos despidiesemos de las playas ecuatorianes con un mas que buen sabor de boca:







Asi que tras pasar un par de dias en este lugar pusimos rumbo a la capital del pais: Quito, un lugar que ya os adelanto que nos encanto aunque fuese el escenario de un pequeño disgusto ...