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martes, 11 de septiembre de 2007

Granada (llamandose así tenía que ser hermosa)

En el post anterior os decíamos que de San Juan pretendíamos a ir a Granada previo paso por la capital: Managua, lo cual es sólo verdad a medias. Lo cierto es que enfilamos hacia Granada pero fuimos directos desde Rivas, ciudad que estaba a un par de kms escasos de San Juan y de la que sólo conocimos su cochambrosa estación de autobuses:



Y eso que por un momento pensamos que nos ibamos a tener que quedar tirados en Rivas por lo menos un día ya que el taxista que nos acercó hasta la estación nos aseguó que era imposible que pudieramos coger transporte alguno, ya que como era domingo las comunicaciones entre ciudades eran imposibles.

Afortunadamente el taxista no tenía ni idea de como funcionaba el tema y en 10 minutos ya habíamos tomado uno de los autobuses que cada 30 minutos partían directos con rumbo a Granada.

Llegamos a la ciudad a eso del mediodía, por supuesto lo primero que conocimos fue su estación de buses, donde paramos ...



... así que tras recuperar fuerzas comiendo algo en uno de los restaurantes de la ciudad, nos pusimos manos a la obra y vimos 1000 posibles alojamientos antes de decidirnos por uno.

Tras instalarnos y descansar un poco ya estabamos listos para ir a hacer nuestra primera incursión por Granada, así que nos pusimos en marcha para descubrir la que ya os adelanto que fue una de las ciudades más hermosas que visitamos en todo el viaje y sin duda la más bella de toda Centroamérica.

Lo primero que vimos fue la Iglesia de Guadalupe, cuyo aspecto decadente, casi ruinoso le confería un encanto enorme:



Aunque lo que más nos gustó de Granada fue la calle La Calzada (en la que por cierto estaba situado nuestro hostal) que daba acceso a la Plaza de la Independencia donde se encontraba la hermosísima Catedral (entre otros soberbios edificios) y el no menos hermoso Parque Central.

La calle de la calzada era una calle peatonal que durante todo el día tenía una vida increible ya que estaba llena de bares y negocios y de la que podemos afirmar casi sin temor a equivocarnos que era lugar más cosmopolita de toda Nicaragua (al menos de los que nosotros visitamos) ya que en la misma te podías encontrar a gentes de mil naciones:



Y eso que todavía no la habíamos conocido de noche que era cuando tenía más encanto, aunque para eso todavía faltaban unas horitas. Como os hemos dicho al final de la misma se encontraba la Catedral, con unos colores tan seductores que enamoraban a todo el que la contemplaba, y con un interior cuya sencillez sólo rivalizaba con su belleza:





Y al lado de la Catedral la no menos impresionante Plaza de la Independencia con edificios de mil colores que le daban al lugar un aspecto único:







En uno de los edificios de esta plaza fue donde nos encontramos la versión nicarguense de los versos del ilustre poeta Francisco A.Icaza, que todo aquel que haya tenido la suerte de visitar la Alhambra en la Granada andaluza sin duda ha tenido la suerte de disfrutar:

Dale limosna mujer, que no hay en la vida nada,
como la pena de ser, ciego en Granada.

Solo que aquí como ya os comentabamos dicen lo mismo pero de otra manera:



Y al justo al ladito de la Plaza de la Independencia, el Parque Central con sus hermosas fuentes, donde además se encontraba el Palacio Municipal, lugar que escogimos para recuperar fuerzas antes de proseguir con nuestra visita por la ciudad.




Más descansados enfilamos hacia la parte de la ciudad donde las aguas del lago Nicaragua bañan la misma y donde hay un malecón donde es muy agradable pasear por lo que la caida de la tarde nos sorprendió en el mismo:



El hambre apretaba así que volvimos a la calle de nuestro hostal (La Calzada de la que ya os hablabamos antes) donde la imagen del atardecer no era menos hermosa:


Y allí cenando, y tomando unas cervecillas, la tarde dio paso a la noche y pudimos comprobar lo tranquila que vive la gente por estas latitudes que con las temperaturas que por allí se manejan no tienen reparo alguno en sacar las sillas a las puertas de su casa y pasar las horas charlando (vayase usted a saber si desenredando los grandes misterios de la humanidad):





Y ya que estabamos cerca aprovechamos para ir a sacarle una fotillo a la Catedral iluminada de noche pues desde la lejanía se apreciaba que era una estampa que merecía la pena:



Y después a dormir, pues el día había sido bastante largo y el que se avecinaba seguro que no lo iba a ser menos.

A la mañana siguiente nos dimos el lujo de despertarnos cuando nos dió la gana que el sueño que llevabamos atrasado era considerable. Tras un frugal desayuno (si es que lo hubo que ahora mismo no lo recuerdo) nos fuimos en busca de una oficina de correos pues Vivu quería mandar varias cosas para Buenos Aires ya que la mochila le iba a explotar de enredos que por uno y otro lado iba comprando.

Tras marearnos por media ciudad, ya que nadie sabía exactamente por donde quedaba la oficina de correos llegamos al lugar donde se suponía que estaba, sólo para descubrir que había sido cambiada de sitito recientemente y que ahora estaba situada justo en una calle paralela a la Catedral, es decir, casi al lado de donde estabamos alojados.

Tanto esfuerzo nos costó encontrarla que al final no podíamos dejar constancia de su existencia en forma de fotografía:



Aunque la verdad es que mereció la pena la busqueda pues los precios por enviar postales y paquetes tanto a España como a Argentina eran muy muy asequibles.

De la oficina de correos empezamos a pasear sin rumbo fijo y de casualidad nos encontramos con la Casa Sandinista del Departamento de Granada, en la que aprovechamos para entrar y encontrarnos entre otras cosas con un hermoso mural dedicado a un argentino ilustre: Don Ernesto "Che" Guevara:







Tras almorzar y pese a que el sueño que teníamos nos recomendaba volver al hostal a dormir la siesta, vencimos a la pereza y seguimos recorriendo las hermosas calles de la ciudad ....





... hasta que al final llegamos a la Iglesia de la Merced, en la cual, tras pagar un módico precio, te dejaban subirte al campanario desde el que las vistas de Granada eran magníficas:










Y como en cada campanario hay una campana, y las campanas están para ser tocadas antes o después, mientras estabamos por allí a nuestra bola, llegó un señor que sin mediar palabra nos invitó a apartarnos y se puso como un loco a doblar las campanas llamando a misa (suponemos):



Esto nos supuso una especie de deja-vu (o como se escriba) ya que los más fieles recordareis que ya tuvimos una experiencia parecida en una Iglesia en la capital constitucional de Bolivia, es decir, Sucre, donde para más casualidades la iglesia también se llamaba de La Merced. Aquí os dejamos el enlace por si no os acordais:

http://youtube.com/watch?v=BQNoV3Z5Iv8&mode=related&search=

Tras esta experiencia casi religiosa, decidimos volver a nuestro hostal sin dejar de admirar la singularidad de las calles y negocios de la ciudad:





Y ya que pasabamos por allí nos metimos en la Casa de los leones, que nuestra guía definía como el centro de la vida cultural de la ciudad, cosa de la que nosotros no podemos dar fe pues cuando llegamos a la misma era tan tarde que estaba casi cerrando. Eso si, en una de sus estancias nos encontramos con esta bella estampa:



Y de ahí cenita en un precioso restaurante de La Calzada y a dormir pues al día siguiente teníamos intención de ir a otra ciudad emblemática de Nicaragua, con nombre también de ciudad histórica española: León

A la mañana siguiente tras recoger nuestra ropa de una lavandería cercana y darnos un último paseo por los alrededores de la Catedral y el Parque Central, donde por cierto estaba está hermosa estatua que podeís ver en la imagen de más abajo (la cual nos gustaría dedicarla a todas las madres pero en especial a las nuestras por supuesto: un beso enorme para Alicia y Rufina) ...



... nos enteramos de que había huelga de autobuses y de que era imposible abandonar la ciudad por ese medio.

¿Qué como nos las apañamos para salir de Granada?. Eso queda para el próximo capitulo ...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Preciosa Granada. recuerdo el mercado ocupando casi todas las calles y los colores increíbles de las casas. preciosa. y la catedral, y el parque, y los niños jugando cerca...Además, hacía calor.
juanma

Anónimo dijo...

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