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martes, 30 de octubre de 2007

Antigua: Primeras andanzas por Guatemala

El mismo día que visitamos Copán nos pusimos en marcha buscando nuestra siguiente frontera: Guatemala:

En la frontera por cierto pasamos un largo rato, pq una pareja de yankis que viajaban con tres crios que venían con nosotros desde Copán tenían problemas pq ese mismo día les caducaba el visado y no les querían dejar pasar (en centroamérica no te dan visado cada vez que cruzas una frontera, sino que te dan uno válido por 3 meses para Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala).

Sea como fuere, al final consiguieron solucionar el tema y pudimos continuar viaje ya por tierras guatemaltecas. Por cierto que el conductor de la furgoneta en la que viajabamos era un auténtico suicida que nos llevó con el miedo metido en el cuerpo todo el viaje.

Tras dejar a los yankees en Ciudad de Guatemala, en la cual no paramos más que para precisamente soltarles, seguimos nuestro viaje hacia la ciudad de Antigua a la cual llegamos casi de noche. Después de recorrer de punta a punta el centro de la ciudad en busca de alojamiento, al final nos quedamos en un hotelito muy curioso a escasos metros de la plaza principal de la ciudad.

Aunque todavía no lo sabíamos, Antigua iba a resultar ser una de las ciudades con más encanto de todas cuantas habíamos visitado. Un importantísimo centro administrativo en la época de la colonia, había tenido la mala suerte de sufrir en su relativamente corta historia un sinfin de de desastres naturales, principalmente terremotos que habían dejado la mayoría de sus templos y palacios reducidos a ruinas, aunque eso es en gran parte el causante de esa impresionante sensación que te envuelve cuando paseas con sus calles. No en vano el genial Enrique Bunbury, ese genio del Rock en español más conocido por ser el cantante de la banda más grande que haya pisado jamás un escenario (Heroes del silencio para los posibles despistados) ya lo decía en su magnífica canción "El extranjero":

..."me siento en casa en América,

en Antigua quisiera morir" ...

Pero volviendo al orden cronológico, pese a que yo no me sentía muy bien por mi oido, salimos a dar un paseo y después estuvimos dando un paseo por dicha plaza en la que se encontraba la Catedral de la ciudad. Un hermosísimo edificio muy maltratado por los diferentes terremotos que había tenido que soportar a lo largo de su historia y que en días posteriores visitaríamos más profindamente. De momento aprovechamos para hacernos una fotito frente a fachada que de noche estaba muy hermosamente iluminada:

Justo en frente de la catedral se situaban unos bellos jardines a los que por supuesto tb les cayó una foto:

Y de ahí nos fuimos directos a dormir pq estabamos absolutamente exhaustos por la paliza del día (recordad que habíamos amanecido en Honduras donde visitamos el sitio arqueólogico de Copán y después habíamos estado viajando durante un montón de horas para llegar a Antigua) y pq además yo me sentía cada vez peor.

A la mañana siguiente me levanté fatal del oido. Apenas podía mantener el equilibrio cuando me ponía en pie y me si me movia me sentía muy mareado. Estaba tan mal que no tenía ni fuerzas para ir a buscar un médico así que nos pasamos todo el día en la habitación del hotel (ya que mientras no me moviera todo estaba más o menos bien). Sólo intenté salir para acompañar a Vivu a por algo para comer pero a los pocos pasos tuve que sentarme en un portal a recuperarme pq no podía casi ni moverme. Eso si, enfermo y todo como tenía la cámara a mano tuve tiempo de sacar una primera foto de las calles de Antigua a la luz del día:

Y de tomarle otra a Vivu mientras negociaba con el de los zumos de naranja el precio a pagar (lo que le pidiera fue poco pq los zumos en cuestión eran absolutamente deliciosos):

Al día siguiente ya me sentía bastante mejor así que decidimos ir sin pensarlo a buscar a un médico que me mirara el oido. Encontramos uno casi a la primera y me dijo que tenía una infección en el oido bastante interesante pero que no había indicio alguno de que el tímpano estuviese roto (2º que me decía lo mismo) así que me recetó unas gotas y unos antibióticos y me dijo que en un par de días ya estaría listo para seguir un ritmo más o menos normal.

Por prescripción médica pasamos otro día practicamente sin salir del hotel (y lo de prácticamente va por Vivu pq yo no salí nada de nada), lo cual pese a que era un fastidio no nos vino mal del todo pq parar un poquito de vez en cuando también es recomendable.

Llegó nuestro tercer día en la ciudad y como me sentía muchísimo mejor llegó la hora de salir a conocer la misma. En condiciones normales en tres días en un lugar ya lo habríamos pateado de arriba a abajo pero esto no eran condiciones normales así que decidimos tomarnoslo con calma y no forzar demasiado el ritmo.

Lo primero que hicimos, más que nada pq estaba en la esquina del hotel en cual estabamos hospedados, fue visitar el Templo de la Compañía de Jesús donde casualmente se encontraba ubicado un Centro de Cooperación Española en el exterior (uno de los más importantes según nos comentaron. El centro ocupaba lo que en su día fueron las dependencias del templo-convento de la Compañía y en su interior se encontraba una de las bibliotecas más importantes de toda centroamérica.

Tras cumplir nuestros compromisos con la Madre Patria (que todavía no tenemos muy claro si es una buena madre decidimos volver a la plaza de la Catedral para admirarla de día. En el camino nos encontramos con el edificio del Ayuntamiento al que se podía acceder y que tenía una terraza muy curiosa ...

... desde la cual se tenían magníficas vistas tanto de la Catedral como del parque situado frente a la misma:

Tuvimos suerte y pudimos visitar el interior de la capital que era un verdadero primor toda ella llena de angelitos:

Aunque lo mejor de la Catedral era sin duda el comprobar lo que puede hacer la naturaleza cuando desata su fuerza. A un costado de la misma se podía visitar lo que tiempo atrás fueron sus fastuosos claustros, ahora convertidos en unas impresionantes ruinas:

Y no menos impactante resultó la visita a las catacumbas de la Catedral: un amplio entramado de tuneles donde todavía se conservaban restos humanos de hacía varios siglos.

Ya dejamos atrás el parque de la Catedral y decidimos perdernos por la ciudad a ver a donde nos llebaban nuestros pasos. Cada esquina escondía un nuevo templo en ruinas, aunque tan interesantes como estos era el simple hecho de caminar por las adoquinadas calles siempre bajo el escrutinio de alguno de los volcanes que impenitentemente parecían vigilar los movimientos de los habitantes de Antigua:

Y como ya hemos dicho, en cada esquina un templo en ruinas: el de Santa Teresa ...

... el de Nuestra Señora del Carmen ...

... el de Santa Catalina, con su arco coronado por un reloj, que es una de las estampas más famosas de Antigua ...

... y como no, uno de los más bellos y mejor conservados (un oasis de edificio entre tanta ruina): el de Nuestra Señora de la Merced ;

un auténtico primor, con un claustro además espectacular:

... y muchos otros que podríamos haber seguido poniendo aquí aunque creemos que con los que hemos dejado ya uno se puede hacer una idea muy aproximada de lo fantástico que puede ser pasear por las calles de esa ciudad mística que es Antigua.

Aunque por muy hermosa que fuera la misma, la verdad es que tuvo que rendirse ante la evidencia y claudicar ante la verdadera belleza, no pudiendo menos que proclamar quien era la más guapa de todas:

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