Etiquetas

Argentina (29) Bolivia (15) Brasil (4) Chile (7) Costa Rica (4) Cuba (1) Ecuador (5) Guatemala (6) Honduras (3) México (10) Nicaragua (4) Panamá (3) Perú (15) Uruguay (3)

viernes, 28 de septiembre de 2007

Llegada a Honduras: Tegucigalpa.

Con intención de cruzar la frontera lo antes posible salimos de León muy temprano. Llegar a Honduras no era tan fácil como parecía y tuvimos que hacer varios transbordos antes de conseguirlo, uno de ellos en la ciudad de Guasaule del que os dejamos una foto para que veaís como eran las furgonetas que tenían acondicionadas para el transporte de pasajeros entre ciudades (si os fijais un poco, hasta podeís ver nuestra mochilas en la baca de la misma).



Finalmente tras varias horas de viaje por fin logramos llegar a la frontera con Honduras, la cual la cruzamos montados en un transporte-bicicleta que me rio yo de Indurain: el tío nos llevó a los dos más nuestras mochilas más su peso y el de la propia bici a una velocidad bastante considerable y subiendo un par de repechos bastante importantes. Habíamos negociado una cantidad con él antes de montarnos pero tal fue el esfuerzo que le vimos hacer que al final le acabamos pagando el doble.



Una vez en el lado hondureño, tras conseguir unos cuantos Lempiras (la moneda local), rapidamente conseguimos un transporte para dirigirnos directamente a la capital Tegucigalpa (o Tegus como la denominan comunmente los hondureños).

Salimos de la frontera a eso de las 16 de la tarde y llegamos a Tegucigalpa cuando ya había oscurecido totalmente (a eso de las 19). La entrada en la ciudad fue apoteósica. Todo el mundo se iba bajando del autobús y nosotros esperabamos para llegar a la terminal y de allí coger un taxi e ir al centro. Cuando ya no había nadie más que nosotros y el conductor en el vehículo, de repente nos paramos en medio de una calle oscura y nos viene el fulano diciendonos que el autobús para allí. Ante nuestro estupor le decimos que no es posible que tendremos que ir a una estación o algo y nos dice que no, que el aparca el autobús un poco más arriba y que allí es el mejor sitio para que nos bajemos pq a 2 minutos andando hay un hotel bastante decente y pq la estación de autobuses para ir a Utila, nuestro destino del día siguiente está muy cerca del lugar.

Así que de pronto nos vimos en una calle muy mal iluminada a las afueras de la ciudad y sin saber exactamente que hacer. Decidimos que lo mejor era ir al hotel que nos había dicho el tipo pq además por allí se veía un Burger King que de lo malo malo ibamos a tener un sitio donde comer. Cuando no habíamos dado ni 20 pasos de repente un taxista para a nuestro lado y nos dice que que hacemos que estamos locos por ir a esas horas paseando por aquellas calles ya que aquella zona era una de las más peligrosas de todo Tegucigalpa. Al final acabamos montando con el en el taxi en el que iba su hija pequeña y le decimos que queremos ir al centro pero que apenas tenemos dinero (ya que en la frontera apenas habíamos podido cambiar nada). Le comentamos tb que nuestra intención es ir a la mañana siguiente a Utila por lo que él nos recomienda que vayamos a un hotel que estaba al lado de la estación pero en una zona según el bastante más tranquila.

Como tampoco tenemos muchas otras opciones le hizimos caso y nos fuimos al hotel que nos recomendaba gastandonos nuestros últimos lempiras en la carrera. El del hotel nos dice que no hay problema para que le paguemos en dolares así que hicimos el check-in y de repente nos acordamos que desde la mañana no habíamos comido nada en todo el día. Bajamos al hotel y le preguntamos si hay alguna pizzeria cerca pq teníamos la intención de comer algo lo más rápido posible e irnos a acostar ya que los autobuses salían muy temprano a la mañana siguiente con dirección a La Ceiba desde donde ya se tomaba el ferry para ir a la isla de Utila.



El conserje nos dice que de pizzerias cerca nada de nada pero que si quiere puede llamar por nosotros a un Pizza Hut para que nos traigan una. Una pizza es una cosa, pero una pizza tirados en la cama viendo la tele era para nosotros en aquel momento casi estar en el paraíso así que le decimos que si, que sin dudarlo les llame y nos pida una margarita con jamón grande. A todo esto serían las 20 00 de la tarde por lo que nuestra sorpresa fue mayuscula cuando el tipo nos dice que el de Pizza Hut le dice que sólo hacen repartos hasta las 19 pq las calles más tardes son demasiado peligrosas.

Muertos de hambre decidimos que algo tenemos que comer así que tras preguntarle al tipo decidimos aventurarnos un poco e ir a un chino que estaba a un par de calles del hotel. Cuando llegamos al sitio, estaban cerrando y el chino nos dice que no nos puede dar ni un poco de arroz tres delicias así que cuando ya estabamos casi decididos a cenar una bolsa de patatas fritas de las que vendían en una multitienda debajo de nuestro hotel nos tropezamos con un local abierto que tenía un cartel en la puerta donde decían vender pollo con patatas.

Rapidamente entramos en el lugar y pedimos dos raciones para llevar. Vivu a todo esto decide irse al hotel que estaba en la esquina de la calle en la que estabamos así que yo la podía ver en todo momento mientras se dirigía apresurada hacía el mismo. Ya tranquilo por verla llegar sin problemas me siento a esperar la comida y me doy cuenta que debajo de dos de las mesas del lugar hay dos personas dormidas (o muertas pq como os podeis imaginar no me paré a preguntar) y que de lo que supongo que era la cocina pq por allí desapareció la señora que me tomó el pedido se escucha una terrible discusión y vasos o platos que se rompen.

Por un momento dude si marcharme pero mi valentía (muchos la llaman estupidez) innata hicieron que me quedara, eso si, de pie al lado de la puerta por si había que salir "por patas". Al rato finalmente llegó la señora distinta a la que me había atendido con una bolsa en la que aseguraba que había dos porciones de pollo. Sin pararme a comprobarlo le pagué y salí como alma que lleva el diablo a la seguridad del hotel donde para nuestra felicidad pudimos disfrutar del pollo prometido.

A la mañana siguiente bien temprano nos levantamos pues antes de tomar el bus teníamos que conseguir dinero así que nos fuimos a la busqueda de un cajero. En nuestro camino la ciudad no nos pareció menos agresiva que la noche anterior. Las calles estaban sucias y nos cruzabamos con personajes que parecían sacados de un manicomio. Ni que decir tiene que de sacar fotos nada de nada. Tan pronto como conseguimos un cajero para sacar dinero volvimos al hotel a por nuestras cosas y nos fuimos en taxi a la estación de autobuses para salir de Tegucigalpa tan rápido como fuera posible.

Resumiendo que la ciudad no nos gustó nada y fue la única de todas las que visitamos en las que sino miedo, al menos si que sentimos una gran intranquilidad mientras estuvimos en ella. Luego hablando con otras personas nos aseguraron que el centro no tenía nada que ver con lo que nosotros vivimos, y que de hecho era bastante agradable para visitar aunque desde luego, el sabor amargo que nos llevamos de Tegucigalpa no nos lo quita nadie y realmente estabamos felices cuando ya en el autobús que nos llebaba hacía La Ceiba nos atrevimos por fin a sacar de nuevo la cámara y tomar unas fotos de aquella "horrible" ciudad que ahora abandonabamos


1 comentario:

Anónimo dijo...

hola, puedo usar una de tus fotos en una pagina sobre migracion. la de bienvenidos a honduras. mi correo es rodolfotwc@gmail.com